Homeopatía y la dilución infinita del sentido común

Marcelo Yamashita

La homeopatía se basa en dos axiomas. Uno de ellos afirma que lo semejante cura a lo semejante: o sea, sustancias que causan síntomas semejantes a una enfermedad pueden ser utilizadas para curar la enfermedad. La cafeína podría ser utilizada para curar el insomnio.

El segundo axioma fue creado como complemento del primero. No es cualquier cantidad de cafeína la que podría curar el insomnio, sino solamente dosis extremadamente diluidas, tan diluidas hasta el punto de que no contengan absolutamente ninguna molécula activa del soluto en la solución final. Este segundo axioma se apoya en una supuesta propiedad esotérica del agua: ésta guardaría una memoria residual del principio activo que fue agitado junto con ella.

Los notorios absurdos contenidos en los párrafos anteriores no encuentran ningún respaldo en la comunidad científica. Apoyarlos es abdicar de todo el conocimiento de física y química que poseemos hasta ahora. Los supuestos documentos con las evidencias científicas de la homeopatía, que citan trabajos de revistas predatorias (donde Ud. mismo imprime certificados de publicación) o artículos con conclusiones erróneas, tienen el mismo valor que los blogs de los terraplanistas o los videos de conspiracionistas con sombrero de papel aluminio.

Sin embargo, este artículo no pretende entrar en algunas cuestiones técnicas. La idea aquí es solo mostrar las exageraciones de algunos medicamentos homeopáticos existentes en el mercado. Esta lista está lejos de ser exhaustiva. Tampoco se trata de un ránking de cosas estrafalarias.

Imagine que está paseando con su perro y él resuelva hacer “popó”. Usted lo espera pacientemente, recoge las heces, pero en lugar de tirar la bolsita a la basura, lo lleva a una farmacia. Una vez que llega, explica a la persona del mostrador que quiere hacer el remedio homeopático Excrementum caninum, porque usted sufre de diversas alergias, su esposa está con dolor de cintura a causa de la artrosis y su hija tiene un complejo de inferioridad. Esas son unas pocas aplicaciones de ese remedio preparado con las heces de perros (no es cualquier perro, sino un perro mestizo alimentado con rumen de vaca).

El muro de Berlín fue construido en 1961, separando la ciudad de Berlín en los sectores occidental y oriental. La caída política del muro se dio a finales de 1989 con la reunificación de Alemania. Partes del muro fueron guardadas como souvenirs, una parte fue preservada, sirviendo como mural para artistas, y otros pedazos pueden encontrarse en una farmacia homeopática, sirviendo como base para un medicamento que dice curar traumas del pasado que quedaron bloqueados en la memoria. Y, claro, como todo remedio homeopático ese medicamento también cura la alergia. La Ainsworths provee productos a la realeza británica.

También existe una clase de medicamentos homeopáticos hecha con cosas llamadas “imponderables”. Son medicamentos preparados con la potenciación de la lactosa o agua a través de la exposición de esas sustancias a la “luz solar, luz lunar, magnetismo, electricidad, rayos X, radiación de los teléfonos celulares, relámpagos, etc.” De acuerdo con la homeopatía, el azúcar o el agua capturarían las energías de esos imponderables que tienen “la capacidad de hacernos sentir invencibles y poderosos.” Los medicamentos preparados con los imponderables actúan también en diversas enfermedades que se curan solas.

En época de exaltación de las armas de fuego, tal vez pueda motivarse para hacer un remedio homeopático con pólvora. La idea detrás de ese medicamento es que una bala de revólver, que utiliza pólvora, puede matar a una persona dependiendo de la localización del tiro. El tiro también puede causar una herida que se infecte, la infección se puede extender por todo el cuerpo y matar a la persona. Ah… lo similar cura lo similar… o sea, de acuerdo con el fabricante, este medicamento localiza la infección e impide que ella se propague. Es un “antibiótico”.

Se pueden llenar páginas y páginas con esas rarezas homeopáticas. Existen remedios hechos con preservativos, ondas sonoras homeopáticas para curar el ébola o remedios hechos con agua diluida en agua (!!!).

Los ejemplos mencionados deberían ser una prueba irrefutable por reducción al absurdo (reductio ad absurdum) de la homeopatía. Por lo tanto, resulta incomprensible que algunas asociaciones profesionales continúen apoyando una práctica que, si no se vuelve absurda por los dichos ejemplos, debería serlo por negar todo lo que sabemos sobre química y física.

Artículo originalmente publicado en la revista Questão de Ciência (http://www.revistaquestaodeciencia.com.br/artigo/2019/10/31/homeopatia-e-diluicao-infinita-do-bom-senso)

Marcelo Yamashita

Marcelo Yamashita es doctor en física, profesor del Instituto de Física Teórica (IFT) de la Unesp, Brasil, y miembro del consejo editorial de la revista Questão de Ciência.


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