Lo que necesitas saber sobre tu memoria

Guy P. Harrison

La memoria humana no funciona como tú crees -y eso podría ser un problema.

¿Qué serías tú sin recuerdos? ¿Cuán importante es tu habilidad para recordar el pasado y basarte en él para dar el próximo paso? Contestaré por ti: es tan importante como respirar y comer. Uno pensaría que comprender cómo funciona la memoria es un asunto de gran importancia para todas las personas en todas las sociedades. Después de todo, los recuerdos forman los cimientos de nuestra personalidad y le dan sentido a la vida.

La realidad, sin embargo, es que la mayoría de la gente, más allá de su inteligencia o educación, sabe poco sobre la memoria. Ello se debe a que no se enseña como una materia más en la escuela secundaria. Incluso la mayoría de los estudiantes universitarios se gradúan sin el beneficio de aprender cómo sus propios cerebros transforman las experiencias en recuerdos. Esto es importante porque la memoria, con toda su grandeza, nos causa serios problemas cuando no respetamos su propósito y limitaciones. A cada rato, muchísima gente comete errores críticos en su vida personal y profesional simplemente porque no ha aprendido cómo el cerebro recuerda el pasado.

Ciertamente, el cerebro humano es todavía un universo misterioso en muchos aspectos. Los científicos aún trabajan para revelar los secretos de la memoria. Afortunadamente, ya se ha revelado lo suficiente para ofrecernos alguna orientación y conducirnos más seguramente y más sabiamente en nuestra vida cotidiana.

“Los procesos de la memoria no evolucionaron para tener relatos precisos y detallados de los eventos que vivimos. El cerebro no es tu taquígrafo personal ni tu administrador de registros”.

La primera y más importante lección es que la memoria humana no es confiable. No olvides esto. Los procesos de nuestra memoria no evolucionaron para tener relatos precisos y detallados de los eventos que hemos vivido. El cerebro no es tu taquígrafo personal ni tu administrador de registros.

La memoria puede pensarse mejor como algo semejante a un input útil. Es información almacenada que se transmite para ayudar a manejarnos en el presente y planear para el futuro. No se concibe como algo que provea transcripciones infalibles de lo que realmente ocurrió. Y si bien esto puede complicar nuestras vidas, funciona bien. No necesitamos recordar cada detalle. De manera que intentarlo sería sumamente ineficiente.

Durante más de dos millones de años de existencia humana, hemos sobrevivido y progresado en gran parte debido a que nuestra memoria funcionó muy bien. Pero hoy surgen muchos problemas en un mundo saturado de información, híperconectado, que cambia velozmente cuando la gente no comprende la memoria y entonces deposita demasiada confianza en ella.

En mi libro Good Thinking: What You Need to Know to Be Smarter, Safer, Wealthier, and Wiser, sugiero que es vital para cada uno de nosotros tener en cuenta que la memoria es asociativa y constructiva. Respecto de ella no hay nada consistentemente ordenado ni un sentido racional. No se trata de archivos en un disco rígido de una computadora ordenados por tema o puestos en orden cronológico. Un recuerdo se esconderá y se conectará con otros recuerdos o conceptos de una manera que no es necesariamente práctica o lógica. Esto se refiere a porqué un sonido u olor particular puede traer un recuerdo, aunque no fuera particularmente importante en la experiencia original. También es la razón por la cual no siempre podemos recordar instantáneamente algo que necesitamos, incluso si es algo que se encuentra en la jungla neural.

Nuestra memoria es constructiva porque las remembranzas de las experiencias pasadas están confeccionadas a partir de muchos bits de información. Piensa en ella como si el cerebro te narrara una historia sobre un hecho pasado. La historia se basa en observaciones, sentimientos, olores, cosas que escuchaste, etc. Los recuerdos sobre experiencias pasadas nos llegan de forma similar a como los arqueólogos y detectives usan bits de información -objetos y pistas- para construir historias sobre las personas y eventos del pasado.

“Cualquiera puede recordar mal cualquier cosa”

Un revelador estudio llevado a cabo por los psicólogos Daniel Simons y Christopher Chabris demostró cuán alejadas están de la realidad las creencias de la gente acerca de la memoria. Los investigadores le hicieron a la gente preguntas simples sobre la memoria y compararon sus respuestas con aquellas de los expertos en la investigación de la memoria. He aquí algunos hallazgos clave:

En tu cabeza no hay una videocámara… y sin embargo el 63 por ciento de los legos estuvieron muy de acuerdo, o simplemente de acuerdo en que la memoria “funciona como una videocámara, grabando exactamente los hechos que vemos y oímos de manera que podamos revisarlos e inspeccionarlos más tarde”. Ninguno de los expertos -cero por ciento- estuvo completamente de acuerdo o de acuerdo en que la memoria es como una videocámara. El 93,8 por ciento de los expertos (abrumadora mayoría) no estuvo de acuerdo.

El testimonio confidencial no es necesariamente un testimonio preciso… y sin embargo el 37 por ciento de los legos, más de un tercio, estuvo muy de acuerdo, o de acuerdo en que “el testimonio de un testigo confiable debería ser evidencia suficiente para condenar a un acusado de un crimen”. Ni un solo experto de los que participaron en el estudio estuvo de acuerdo con esto; de nuevo, el 93,8 por ciento discrepó tajantemente.

Los malentendidos sobre la confianza y honradez son muchos cuando se trata con afirmaciones extraordinarias. Por ejemplo, cuando uno afirma haber visto una nave alienígena, a Pie Grande, fantasmas, ángeles o cualquier otra cosa por el estilo, me preocupa poco su confianza u honestidad porque sé que éstas no superan nuestra inconsistencia cuando recordamos eventos pasados. Cualquiera puede recordar mal cualquier cosa.

Prefiero describir el sistema de la memoria como algo parecido a un anciano sentado al lado de una fogata en algún lugar profundo de tu cerebro. Tiene buenas intenciones y te quiere ayudar. Pero no te muestra tu pasado como un mago con un portal del tiempo. Lo mejor que puede hacer es contarte algunas historias sobre tu pasado. Y, como todos los buenos narradores, hace un trabajo de edición para impactar, tener eficiencia, funcionalidad y claridad. Te dice lo que asume que probablemente quieres escuchar.

Algunas veces hasta puede embellecer el cuento agregando un poco de sabor, perjudicando la precisión. O, el anciano puede decidir no mencionar algunas cosas para evitar que te apenes o te avergüences. A veces se confunde o descuida y no menciona algo importante. Incluso puede, por accidente, agregar información incorrecta. Quizá ese recuerdo especial de tu primer beso en la secundaria ha sido infiltrado con porciones de una experiencia de la facultad o la escena de una película que viste hace muchos años.

La habilidad del cerebro humano para almacenar y recordar mucha cantidad de información ha sido una clave para nuestro éxito y supervivencia. Pero trae muchas peculiaridades sorprendentes y limitaciones. No podemos confiar en nuestros recuerdos en un cien por ciento, sin importar cuán seguros nos sintamos acerca de ellos. Podrías creer que eres capaz de reproducir algo del pasado. Pero lo que ves no es tu historia personal. Es, como mucho, un docudrama. Cuando recuerdas, tu cerebro le dice a tu cerebro una historia -y se puede perder mucho en el medio.

Referencias
D. J. Simons, C. F. Chabris, “What People Believe about How Memory Works: A Representative Survey of the U.S. Population,” PLoS ONE 6, no. 8 (August 3, 2011): e22757, doi:10.1371/journal.pone.0022757.
Guy P. Harrison, Good Thinking: What You Need to Know to Be Smarter, Safer, Wealthier, and Wiser. Amherst, NY: Prometheus Books, 2015.

Foto de tapa: shutterstock

Guy P. Harrison

Guy P. Harrison es escritor. Su principal interés es la ciencia y el escepticismo. Ha sido editor, fotógrafo, diseñador y columnista en varios medios. Es autor de varios libros sobre pensamiento crítico.


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