La NASA no descubrió un universo paralelo ni cómo viajar al pasado

Gustavo Esteban Romero

En ciencia las noticias falsas corren a parecida velocidad que en otros rubros. O más rápido, cuando activan fantasías y esperanzas. A menudo no son exclusiva responsabilidad de los medios sino de científicos que buscan llamar la atención sobre sus temas de investigación soltando piezas a pedir de boca de los medios que prefieren cazar clicks a informar correctamente.

Gustavo Esteban Romero, Investigador Superior del CONICET y director del Instituto Argentino de Radioastronomía, propone seguir el paso a paso de la más fresca fake news científica,  desde sus orígenes como una insípida especulación en una publicación menor hasta alcanzar grandes titulares, travestida en una “noticia” que involucra a la mismísima NASA.

Lo de siempre: buscar el click fácil rinde más que contrastar la información. Pero que nadie le llame a eso periodismo.

IRRESPONSABILIDAD MEDIÁTICA. “La agencia espacial de Estados Unidos detectó una energía en la Antártida que confirmaría la presencia de otro mundo”, publicó Clarín el 19/05/2020. El 20/05 seguía siendo la noticia más leída. “En esa hipótesis, las leyes físicas funcionarían al revés y el tiempo iría para atrás”, escribió Página/12. En el espacio, las grietas se aplanan y acompañan la curvatura del universo mental.

 

En los últimos días ha estado circulando por medios periodísticos una noticia falsa y sensacionalista sobre el supuesto “descubrimiento” de un “universo paralelo” donde “el tiempo iría para atrás”. El tema es presentado como un descubrimiento de “la NASA”. Varias personas me han consultado al respecto, incluidos periodistas de La Nación quienes tuvieron el tino de indagar antes de seguir propagando semejante disparate. Permítanme aclarar el tema, ya que es casi un modelo de cómo se genera una “fake news” en ciencia.

La noticia hace referencia a un experimento real: el Antarctic Impulsive Transient Antenna (ANITA). Se trata de un radiotelescopio formado por varias antenas que operan entre 0.3 y 1.5 GHz, colocado en un globo estratosférico y lanzado desde la base polar Scott-Amundsen en la Antártida.

El propósito del experimento, que ha volado ya tres veces, es detectar neutrinos de muy alta energía. En el polo sur hay otro experimento para detectar neutrinos de energías más bajas: IceCube.

En ambos casos, se trata de hallar neutrinos que penetran la Tierra desde el otro lado, interactúan con material del núcleo de la Tierra y producen leptones: muones y partículas tau dependiendo de la energía (son como electrones más pesados que viven muy poco y luego decaen). Esos muones y taus viajan a través del hielo Antártico y allí producen luz Cherenkov (que detecta IceCube) y ondas de radio (que detecta en principio ANITA).

De esas detecciones puede reconstruirse la energía del neutrino original. IceCube ha detectado muchos neutrinos de energías de TeV (=1 ergio) y ANITA ha detectado dos eventos compatibles con neutrinos tau de 1EeV (=un millón de TeV) hasta ahora.

ANITA. Uno de los globos del proyecto, estrellado al aterrizar.

 

BASE POLAR AMUNSEN-SCOTT. El globo ANITA fue lanzado desde una estación de los EEUU que se encuentra casi en el polo sur geográfico, en el lugar más meridional del planeta.

 

ASÍ FUNCIONA ANITA. El experimento busca detectar neutrinos de muy alta energía. Los detectores se portan mediante globos sondas que parten desde el Polo Sur, sobrevuelan la Antártida durante entre 20-35 días y alcanzan una altura máxima entre 35-40 km sobre la superficie.

 

¿Qué tiene que ver esto con supuestos universos paralelos? Nada. ¿Y de dónde sale la fake news entonces? De lo siguiente:

En 2018, un equipo liderado por un profesor de física de la Universidad de Hawaii, Peter W. Gorham, publicó en la revista Phys. Rev. Lett. un artículo analizando datos de ANITA y concluyendo que habían detectado un rayo cósmico que había producido emisión en radio al atravesar la Tierra. El rayo cósmico sería un neutrino tau de energía del orden de 1 EeV, aunque el ángulo y las características de la radiación no coinciden exactamente con lo que se puede calcular con el modelo estándar de la física de partículas.

Poco después, en una entrevista periodística, Gorham dijo que si no era un neutrino tau podría “podría indicar una nueva clase de partículas subatómicas muy penetrante”.

ENTREVISTA publicada en la web de la Universidad de Hawaii. Donde se originó todo.

Esto no es más que una especulación personal sin evidencia, no incluida en el artículo, y claramente hecha para llamar la atención. Gorham repitió el comentario a un periodista del New Scientist en el marco de un artículo sobre universos paralelos (descargar aquí la revista y ver página 36). Se trata de un artículo de divulgación sobre multi-universos, un tema muy especulativo de física teórica, en el que se mencionan teorías en las que estos supuestos universos son necesarios para evitar que se violen algunas simetrías fundamentales de la naturaleza si ocurren ciertas reacciones, similares a las que habría detectado ANITA.

DERIVAS INSÓLITAS. Sin pretenderlo, New Scientist en su edición de abril nutrió la fake news con un artículo muy especulativo.

 

Luego, un tabloide de Bangladesh, el Bangladesh Dhaka Tribunepublicó una nota relacionado los universos paralelos con el neutrino tau y agregando, increíblemente, que la afirmación de que la partícula venía de otro universo, la hacían “científicos de la NASA”. ¿De dónde salió la NASA si Gorham es de la Universidad de Hawai? Bueno, la pobre NASA financió parte del instrumento que vuela en el globo de ANITA.

El Daily Star entonces levantó la supuesta noticia publicándola entre mujeres desnudas y citando otra fuente: no al Dhaka Tribune, sino al artículo sobre multi-universos de la revista de divulgación New Scientist.

A esta altura, los dos eventos detectados por ANITA son llamados “impossible events”, eventos imposibles, y encima vienen de otro universo. De allí la noticia, que ya involucraba a mi amigo y colega Luis Anchordoqui, de New York, es levantada por diarios y sitios web de toda clase.

Hay varias lecciones a sacar de todo esto. Las más importantes, en mi opinión, son:

1. Si Ud es un científico y quieren llamar la atención sobre su trabajo, no sea irresponsable y no especule en forma salvaje. No sea miserable.

2. Si Ud es un periodista, no levante cualquier cosa. Consulte con un par de expertos primero.

3. Si Ud es un usuario de la web y los servicios de noticias, no crea afirmaciones espectaculares que no son realizadas por las fuentes más confiables, como ser Academias de Ciencias y organizaciones científicas de prestigio.

4. Desconfíe de cualquier cosa que diga “Científicos de la NASA descubren…”. Si es cierto, la NASA se lo dirá, no las redes o un diario.

5. Trate de no ser tonto. Es difícil, pero se puede.

GUSTAVO ROMEROentrevistado por Diego Bagúastrónomo y director del Planetario de La Plata

Gustavo Esteban Romero

Gustavo Esteban Romero es Investigador Superior del CONICET y director del Instituto Argentino de Radioastronomía.


Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, de los textos publicados, excepto por autorización previa.

La revista Pensar y el Center For Inquiry no son responsables por las opiniones, ideas y otras expresiones vertidas por los autores de artículos, notas, reseñas y otros textos aquí publicados.