Cómo mejorar el pensamiento escéptico

Jamie Hale

Sr. Hale, ¿por qué usted es tan escéptico? ¿Por qué tiene una visión negativa sobre todo? ¿Cree usted en algo?

Escucho este tipo de preguntas -por parte de estudiantes y de mis colegas- periódicamente. Éstas parecen insinuar que el escepticismo es algo malo en lugar de una herramienta valiosa y una pieza clave del pensamiento escéptico. El escepticismo no es nuevo; ha existido por lo menos durante miles de años. Se remonta a la academia de Platón, hace 2.500 años (Shermer, 20002). El escepticismo es una manera de enfocar las afirmaciones, y es inherente a la actitud científica. En los cursos que doy en la facultad, aliento a los estudiantes para ser escépticos respecto de las afirmaciones que hago, y también las que se ven en los libros de texto y las de otras autoridades. Está bien cuestionar a la autoridad. De hecho, los valores de la buena ciencia requieren el rechazo a la autoridad cuando la evidencia no está de acuerdo con sus afirmaciones.

“Uno de los grandes mandamientos de la ciencia es, ‘Desconfíe de los argumentos que provienen de la autoridad’. Muchos de esos argumentos han resultado penosamente equivocados. Las autoridades deben probar sus afirmaciones como cualquier otra persona” (Sagan, 1996).

A veces la gente se confunde sobre la diferencia entre los términos escéptico y cínico. Escéptico proviene del griego skeptikos, que significa “curioso”, “inquieto” o “echar un vistazo”. Los escépticos determinan el valor de la verdad de las afirmaciones de acuerdo al nivel de la evidencia. La reputación del individuo, su autoridad o credenciales no hacen que la afirmación sea correcta. Lo que determina si la afirmación es correcta es la evidencia. El escepticismo es un método usado para cuestionar la validez de una afirmación particular. Para decirlo brevemente, el escepticismo requiere de evidencias para que una afirmación sea aceptada como hecho (o hecho tentativo). A los cínicos no les interesa la información que contradice sus sistemas de creencias. Rechazan ideas basándose en puntos de vista dogmáticos y exhiben una adhesión a la doctrina por sobre la investigación racional. A los cínicos no les preocupa la evidencia. El cinismo es drásticamente diferente del escepticismo.

La siguiente pregunta ilustra la confusión que tiene la gente a la hora de distinguir el pensamiento escéptico del pensamiento cínico. Me preguntaron esto en una entrevista sobre mi libro Knowledge and Nonsense: The Science of Nutrition and Exercise:

“¿Le preocupa que alguna gente diga que este libro promueve un enfoque cínico de la industria del fitnessi?”

Mi respuesta fue: “No. Los únicos que harían esta afirmación son aquellos que no desean ver la verdad y quienes promueven la ciencia chatarra. El escepticismo sobre el fitness (esto incluye la salud, nutrición y la industria de los suplementos) es un enfoque sobre las afirmaciones, que investiga la razón de cualquier idea o de todas ellas. Los escépticos no entran en una investigación cerrándose a la posibilidad de que una afirmación pueda ser verdadera. Cuando digo que soy ‘escéptico’, quiero decir que necesito ver una evidencia válida antes de creer en una afirmación. El ser cínico, por el contrario, significa tener una visión negativa y no desear aceptar la evidencia válida sobre una determinada afirmación. Entiendo que el escepticismo es saludable y debería ser promovido en todas los ámbitos” (Hale, 2020).

Este tipo de confusión es común respecto del fitness y otras industrias. Cuestionar a las autoridades o pedir evidencias puede ser visto por algunos como algo grosero o demasiado crítico. Muy a menudo la gente se resiste a las ideas promovidas por el pensamiento escéptico; tal vez teme lo que el escepticismo pueda revelar.

En 2009, hice una presentación (seminario y sesión de ejercicios) en la JP Fitness Summit, en Kansas City. La cumbre presentaba a algunas de las mentes más prestigiosas en la industria del fitness. Los temas incluían varios tipos de información relacionada al fitness y la nutrición. Mi presentación encaraba un tema que era nuevo en el recinto: el escepticismo sobre el fitness se focalizaba en cómo aplicar el escepticismo a la industria del fitness. Algunos de los participantes parecían incómodos con esta línea de pensamiento. El escepticismo es raramente mencionado en las discusiones sobre el fitness. Aprender a preguntar y ver la evidencia podría ahorrarles mucho tiempo, dinero e incomodidad a sus aficionados. Comencé mi presentación hablando sobre lo que significa ser escéptico. Un escéptico del fitness requiere evidencia sobre las afirmaciones antes de aceptarlas como verdaderas; también aplica la razón a cualquier idea (o a todas) promovida por la industria del fitness o aquellas promovidas por cualquiera que haga afirmaciones sobre el fitness.

Para mi decepción, mi presentación no fue bien recibida. He conducido muchos seminarios con distintos tipos de audiencias, y he aprendido a leer claves que indican que los oyentes no están disfrutando de la charla. El nivel de desinterés de la audiencia era evidente (aunque unos pocos disfrutaron de la charla). El organizador del evento interrumpió mi charla y hubo muchos comentarios tales como “No entendí cómo esto se relaciona con el fitness”, “pensé que se suponía que esto debería referirse a los ejercicios” y “el pensamiento escéptico no tiene nada que ver con elegir un entrenamiento”. Le conté a uno de mis colegas que trabaja en una revista de fitness que hubo un feedback negativo y no se sorprendió. Dijo algo así como “la gente no quiere escuchar que debería ser escéptica; más bien escucha lo que debería pensar y lo que debería hacer”. Sospecho que la actitud que muchos toman es no querer pensar demasiado. Hay una plétora de evidencia proveniente del área de la ciencia cognitiva que demuestra que los seres humanos son mezquinos cognitivos; no les gusta pensar profundamente (Stanovich et al., 2016).

El escepticismo moderno

Sócrates sostenía que “Todo lo que sé es que no sé nada”. Este tipo de declaración indica que siempre es importante poner en práctica cierto nivel de escepticismo, pero nos ayuda poco a desarrollar nuestras habilidades de pensamiento escéptico. Tener preguntas o ser curioso es la raíz del pensamiento escéptico, pero no es suficiente si el objetivo es evaluar la evidencia. Las herramientas del pensamiento escéptico apropiado a menudo no se mencionan cuando se discute sobre escepticismo. Al escepticismo moderno le conciernen las aplicaciones del pensamiento científico. El escepticismo que proviene de un proceso sistemático de evaluación de la evidencia está encarnado en los métodos científicos (Shermer, 2002).

“Una afirmación se transforma en fáctica cuando se confirma a tal punto que sería razonable otorgarle un acuerdo temporario. Pero en ciencia todos los hechos son provisionales y sujetos a desafíos, y por lo tanto el escepticismo es un método que lleva a conclusiones provisionales” (Shermer, 2002).

Esa cita ofrece un valioso resumen de lo que significa ser escéptico. Los escépticos deberían recordarla, pensar sobre ella, y reconocerla como principio central del escepticismo moderno. Michael Shermer señala que el escepticismo ilimitado, excesivo o puro debería evitarse ya que puede ser contraproducente. Si usted es excesivamente escéptico, tal vez de todo, significa que es escéptico de su propio escepticismo. Este tipo de escepticismo ilimitado puede llevar al cuestionamiento infinito, y tener como resultado la indecisión. Usted necesita establecer un punto de parada y preguntarse en qué tramo decide que la evidencia es suficientemente sólida para formar una creencia o tomar una decisión.

Mejorar el pensamiento escéptico

Para mejorarlo, hay que familiarizarse con los trabajos de escépticos de alto nivel como James Randi, Michael Shermer, Benjamin Radford, Daniel Dennett, Sam Harris, etc.

Reconozca el término sistema ideológico inmune. El la vida cotidiana, así como en la ciencia, todos nos resistimos al cambio de paradigma fundamental. El científico social Jay Snelson llama a esta resistencia “sistema ideológico inmune”. De acuerdo a Snelson, cuanto más conocimiento hayan acumulado las personas en un área específica, y cuanto mejor fundadas están sus teorías, mayor es la confiabilidad de sus creencias. Escépticos y no escépticos se han formado sistemas ideológicos inmunes.

Usted puede ser escéptico todo el tiempo, sobre cualquier cosa; ello requiere demasiado tiempo y recursos excesivos. Procure ser un escéptico práctico e invertir sus energías en cuestionar aquellas afirmaciones que considere más importantes.

Considere una explicación alternativa sobre algo en lo que ha creído siempre. Trate de mirarlo desde otro lugar -piense en la afirmación o argumento opuestos. Junte toda la información disponible y trate de debatir contra sus propias creencias.

Reconozca la influencia de los efectos de la expectativa y cómo influyen en lo que hacemos y no vemos (los ilusionistas aprovechan esta expectativa). Los efectos de la expectativa se dan en un amplio rango de áreas, influenciando las respuestas psicológicas, conductuales y cognitivas.

Aprenda lógica (deductiva e inductiva), los principios de la investigación, las estadísticas usadas en la investigación y la confiabilidad y validez concerniente a la evidencia científica. Reconozca la evidencia convergente (la evidencia proveniente de varios métodos e investigadores convergen en un punto) como el máximo nivel de evidencia.

Comprenda que hay varios grados de certeza, pero no certeza absoluta. Las creencias son tentativas; están sujetas al cambio, y cambian de acuerdo al nivel de evidencia que las apoya.

No caiga en el error de no reconocer su propio sesgo, al reconocer que otras personas están sesgadas pero fallan en el reconocimiento de sus propios sesgos. Hay una enorme cantidad de investigación que indica que los seres humanos son susceptibles a una variedad de sesgos conscientes o inconscientes (sesgos inadvertidos).

Esas son solo algunas sugerencias que pueden ayudar a formar habilidades para el pensamiento escéptico. Es importante lograr un equilibrio entre el pensamiento escéptico y el pensamiento de una mente abierta. Carl Sagan lo decía mejor:

“Si usted es solo escéptico, entonces impide el surgimiento de nuevas ideas. Nunca aprende nada nuevo. Se transforma en un viejo malhumorado convencido de que el sinsentido maneja el mundo. Por el contrario, si usted está abierto a la credulidad y no tiene una pizca de escepticismo, no puede distinguir las ideas útiles de aquellas inútiles. Si todas las ideas tienen igual validez, entonces está usted perdido” (Sagan, 1987).

Referencias

  • Hale, J. 2020. 2019. In Evidence We Trust: The Need for Science Rationality and Statistics. Winchester, KY: MaxCondition Publishing. 

  • Sagan, C. 1987. The burden of skepticism. Skeptical Inquirer 12(1): 38–46.

  • ———. 1996. The Demon Haunted World: Science As A Candle In The Dark. New York, NY: Ballantine Books.

  • Shermer, M. 2002. Why People Believe Weird Things. Pseudoscience, Superstition, and Other Confusions of Our Time. New York, NY: Owl Books.

  • Stanovich et al. 2016. The Rationality Quotient: Toward A Test Of Rational Thinking. Cambridge, MA: The MIT Press.

i N.del T.: estado de bienestar y salud física.

Jamie Hale

Jamie Hale es profesor universitario, y está asociado a la Eastern Kentucky University's Cognitive Neuroscience Lab and Perception & Cognition Lab. Ha publicado artículos y libros sobre una gran variedad de materias. Jamie es director de www.knowledgesummit.net y autor de In Evidence We Trust: The need for science, rationality and statistics.


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