A 15 años de la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico

En el Regente Palace Hotel, Buenos Aires, Argentina, se llevó a cabo la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico: Impacto Social del Dogma y el Engaño, el 17 y 18 de septiembre de 2005.

El evento contó con 20 oradores:

Argentina: Alejandro Agostinelli, Celso Aldao, Alejandro Borgo, Richard Branham, Pablo Capanna, Hugo Estrella, Ernesto Gil Deza, Enrique Márquez, Mariano Moldes, Gerardo Primero y Pablo Mira. Brasil: Widson Porto Reis. Chile: Diego Zúniga. Paraguay: Jorge Alfonso Ramírez. España: Luis Alfonso Gámez. Estados Unidos: Norm Allen,Tim Delaney, Tim Madigan, Joe Nickell y Benjamin Radford.

A ello hay que sumarle la invalorable colaboración de Luis Manfra (filmación), Juan Soler (mesa de revistas y libros) y los ilusionistas Marduk y Merpin, entreteniendo al público con fabulosas actuaciones.

Participaron unos cien asistentes, escuchando las exposiciones y haciendo preguntas, en los dos soleados días de septiembre.

El sonido, proyectores y música funcional estuvieron a cargo de Pablo Palomeque, quien también se ocupó de conseguir dos maravillosas intérpretes.

Póster promocional del evento

La organización llevó 9 meses de preparación por parte del CFI/Transnational (Paul Kurtz y Barry Karr) y el Director de la revista Pensar (Alejandro Borgo).

En resumidas cuentas, mucho trabajo para lograr que todos, oradores y público, se sintieran cómodos y pudieran disfrutar de la Conferencia.

Fue una reunión de escépticos, humanistas y librepensadores, pero sobre todo de amigos. Muchos de ellos se conocieron allí personalmente. También el ambiente fue propicio para hacer nuevas amistades y excusa para compartir varios cafés, almuerzos y cenas, donde los temas abordados continuaron debatiéndose entre pasillos, mesas, bares y restaurantes.

Hoy, tal reunión sería casi imposible. La suerte aportó su granito de arena y el evento resultó muy fructífero.

Luis Alfonso Gámez escribió en su momento, una reseña de la Conferencia, que reproducimos a continuación:

Buenos Aires 2005, un encuentro histórico

Éste es un encuentro histórico”, adelantó Paul Kurtz en el mensaje de vídeo grabado con el que abrió la Primera Conferencia Iberoamericana sobre Pensamiento Crítico en Buenos Aires el 17 de septiembre. El vaticinio del entonces presidente del CFI se cumplió. Buenos Aires fue la capital del escepticismo iberoamericano durante dos días en los que estudiosos de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Estados Unidos y España reflexionaron sobre el Impacto social del dogmatismo y el engaño en los salones del hotel Regente Palace de Buenos Aires.

Luis Alfonso Gámez (España)

Por segunda vez en un año, el primer colega con quien me encontré al llegar a la sede de una conferencia escéptica fue Joe Nickell, investigador del CSICOP (ahora CSI) y viejo amigo. Famoso mundialmente por su libro Inquest on the shroud of Turin, en el que desmonta el misterio de la sábana santa, Nickell es ilusionista aficionado y bromista por naturaleza, así que nuestro reencuentro después del Congreso Escéptico Mundial de Abano Terme, Italia, se plasmó en una serie de chanzas a mi costa —y con mi complicidad— ante Borgo, Widson Porto Reis, Juan Soler, Paolo Zerbato y mi mujer, Luisa Idoate, que asistía por primera vez a un congreso de estas características y regresó a España encantada. Cuando dos días después tocó a Nickell tomar la palabra en el estrado, dejó claro cuál es su máxima: “No necesitamos ser ni promotores de misterios ni detractores; sólo investigar. Yo voy al sitio e investigo”. Toda una declaración de principios, a la que ya había apuntado indirectamente Kurtz en su alocución grabada, al decir que ‘la mejor terapia contra el sinsentido es la investigación crítica’.

LA PASIVIDAD DE LOS INTELECTUALES

El filósofo argentino Mario Bunge, que por motivos de salud no pudo viajar desde Canadá, delegó en el director de la revista Pensar la lectura de su conferencia, titulada Pensamiento crítico versus macaneo.

Por ser antidogmático, el pensador crítico se expone a ser censurado, discriminado, perseguido o asesinado por los poderes que necesitan que los de abajo crean ciertos dogmas. Los argentinos saben algo de esto, porque vivieron muchos años a la sombra de la cruz, de la espada, de la llamada doctrina nacional, u otras supersticiones”

…dijo Bunge en una intervención centrada en la evolución de la ciencia y la pseudociencia en su país.

¿No es hora de que los intelectuales argentinos aprendan a distinguir la moneda cultural falsa de la auténtica, el dogma de la hipótesis contrastable, y el macaneo desenfrenado del pensamiento crítico?”, se preguntó el filósofo. Desgraciadamente, el lamento de Bunge es exportable a cualquier país iberoamericano; basta con cambiar la nacionalidad de los intelectuales. Y da igual que éstos sean de los llamados de letras, de los llamados de ciencias o de los que se consideran divulgadores científicos. La norma general es mirar hacia otro lado, cuando no colaborar abiertamente con los vendedores de misterios, como bien sabe el fabricante de paradojas español Iker Jiménez, en cuyos programas radiofónicos no tienen reparo en colaborar algunos divulgadores y científicos que, al mismo tiempo, suscriben manifiestos contra el avance de la irracionalidad en nuestra sociedad.

Widson Porto Reis (Brasil)

De eso se quejó en su intervención precisamente Widson Porto Reis, profesor del Instituto de Ingeniería Militar de Brasil y representante de Pensar en su país. Porto Reis expuso las pruebas del inquietante avance de las pseudociencias en la universidad brasileña, que achacó a la inexistencia de un escepticismo organizado, el desinterés de la comunidad científica y la tolerancia de las revistas de divulgación, más atentas muchas veces al negocio que a un mínimo rigor. No hay que olvidar que, como dijo en su charla Celso Aldao, físico de la Universidad Nacional de Mar del Plata, “la creencia en lo paranormal es algo incentivado por una industria”. Aldao puso el dedo en la llaga al recordar a los presentes en la sala que “tenemos el deber de informar, de alertar, desde el punto de vista de la ciencia y la razón; y no solo los científicos, sino todos”. Y recordó que los escépticos tenemos mucho que aprender a la hora de llegar al público:

Esos tipos tratan de ganar puntos con el público y yo no estoy entrenado para eso. Los argumentos importan poco”.

Celso M. Aldao (Argentina)

No solo en los medios la formas son clave, como demostró Ernesto Gil Deza con una conferencia (ver video abajo) sobre pseudomedicina y medicina en la que el público no paró de reírse de las genialidades y bromas del ponente. Auténtico showman con mensaje, este oncólogo del Instituto Henry Moore de Buenos Aires habló tanto de los peligros de la pseudomedicina como de los riesgos de la medicina cuando se practica mal (solo el 10% de los facultativos prescribe fármacos basándose en razones científicas, alertó).

Ernesto Gil Deza (Argentina)

El psicólogo Gerardo G. Primero explicó ¿Por qué falla el psicoanálisis? —una práctica mucho más extendida en Argentina que en otros países iberoamericanos—, Pablo Mira habló sobre los mitos de la economía y el biólogo Mariano Moldes (ver video más abajo) nos recordó que “hay especies desconocidas, pero nunca las encuentran los criptozoólogos, sino los biólogos”.

Gerardo Primero (Argentina)

Uno de los momentos más impactantes de la conferencia lo protagonizó un enfermo de cáncer sometido a tratamiento por un cirujano psíquico. Su imagen se proyectó en la pantalla de la sala en un vídeo, de la colección de Enrique Márquez (ver video más abajo). La grabación muestra en toda su crudeza la falta de escrúpulos de un charlatán que, después de asegurar al paciente que le ha extirpado el tumor gracias al poder de la mente, empieza a darle puñetazos en el estómago. Con cada golpe, el enfermo se retuerce de dolor ante la cámara; pero aguanta el tipo porque quiere creer que el desaprensivo le ha curado. “Sobran las palabras”, dijo como epilogo Márquez, quien en su intervención abogó por que los escépticos jueguen con las mismas cartas mediáticas que los abanderados de la superstición: “La única manera de ser efectivo es hacer circo, lo que quieren los medios”. Quienes llevamos en esto unos años sabemos que es cierto, aunque yo soy partidario de que se pongan limites —no sé cuáles; eso merece un debate— para evitar que la participación de algún crítico en telebasura descalifique a todo el colectivo escéptico ante un sector del público, como ya ha ocurrido en España.

Enrique Márquez (Argentina)

A VUELTAS CON LA RELIGIÓN

Las jornadas bonaerenses no pasaron por alto ni la crítica a la religión ni la crítica a una jerarquía católica que en Iberoamérica ha sido la aliada de tiranos, ha propiciado todo tipo de desmanes y, aún hoy en día, tiene un gran peso en la toma de decisiones que afectan al bienestar y a derechos básicos de los ciudadanos, a los que impone —aunque sean de otro credo o ateos— su visión del mundo.

Hugo Estrella, periodista y fundador del grupo Joven Pugwash Internacional, incidió en la relación entre Iglesia y Estado en Argentina, que no dudó en calificar de “asociación ilícita” perjudicial para la libertad y la democracia.

Jorge Alfonso Ramírez, representante de Pensar en Paraguay, había roto el hielo horas antes con una intervención políticamente incorrecta en la que defendió la necesidad de desmantelar esa incubadora de intolerancia y fanatismo que es la religión, recordando que tras los terribles atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono había un dios, Alá. Ya en la clausura del congreso, pidió “la liberación de la teología, frente a la teología de la liberación”, sentencia que fue aplaudida por el público.

Jorge Alfonso Ramírez (Paraguay)

Richard Branham, astrónomo del Centro Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cricyt), dedicó su tiempo a denunciar la falta de fundamento de las ideas de los creacionistas a la luz de los actuales conocimientos científicos. “Nadie estaba en el momento de la creación del Universo, pero podemos ver las consecuencias del Big Bang”, apuntó. Y, seguidamente, desgranó —en una auténtica lección magistral de divulgación— las diferentes pruebas que demuestran que el Cosmos tiene 14.000 millones de años, bastantes más que los 6.000 años de los que hablan los fanáticos religiosos. “¿Qué dicen los creacionistas? Que Dios creó el Universo hace unos 6.000 años; pero con la apariencia de que tiene 14.000 millones de años. ¿Es Dios un bromista? El argumento fatal para esa idea es que no hay nada especial que ocurriera hace 6.000 años”. Branham apostilló que también podría decir cualquiera que Dios creó el Universo hace un segundo, pero con todo trucado para que parezca mucho más antiguo, y que “únicamente desde el fanatismo” se puede negar que la historia empezó con el Big Bang.

RIchard Branham (Argentina)

Norm Allen, editor adjunto de la revista Free Inquiry, habló, por su parte, sobre el impacto del pensamiento religioso en los estadounidenses de origen latino y africano.

 

Norm Allen (Estados Unidos)
Tim Delaney (Estados Unidos)

Tim Delaney, de la Universidad Estatal de Nueva York, destacó en su intervención que “los líderes religiosos condenan a menudo los avances científicos por que temen que la ciencia se entrometa en el trabajo de Dios”. Y recordó que hace cuarenta años se usaron contra los trasplantes de órganos los mismos argumentos a los que hoy recurren para rechazar la investigación con células madre, y ahora es difícil imaginarse a un líder religioso o político que se oponga a esa técnica. “Las terapias basadas en células madre están en las primeras fases de desarrollo. Si se les da tiempo, los científicos, mediante el uso de los ideales positivistas, salvarán millones de vidas gracias a la investigación con células madre”.

Tim Madigan, de la Universidad St. John Fisher, dedicó su intervención a William Kingdon Clifford, a quien considera una figura inspiradora para “los librepensadores, los escépticos y otros buscadores de la verdad”.

Tim Madigan (Estados Unidos)

PERIODISTAS ESCÉPTICOS

Los extraterrestres desembarcaron de la mano de Alejandro Agostinelli, periodista y profundo conocedor del credo ovni. Agostinelli dio un intenso e interesansimo repaso a los orígenes de la ufología, caminó por el presente y apuntó a lo que puede ser el futuro. En este último aspecto ahondamos en una conversación privada en la que los dos reconocimos haber llegado a la misma conclusión después de varias décadas de implicación en el estudio del fenómeno, primero como ufólogos y desde hace tiempo como críticos. Tanto para Agostinelli como para mí, la ufología está agotada y resulta desde hace tiempo algo mortalmente aburrido. El encuentro bonaerense me dio además la oportunidad de disculparme en persona ante el amigo por mi comportamiento del pasado, cuando le critiqué injustamente en La Alternativa Racional. Ahora, solo espero poder volver a verle pronto para hablar y seguir aprendiendo.

Alejandro Agostinelli (Argentina)

Otros dos periodistas —uno muy joven y uno veterano— sembraron un poco de esperanza sobre el futuro de esta profesión que algunos amamos. Diego Zúñiga, representante de Pensar en Chile y director de La Nave de los Locos, es posiblemente uno de los más firmes valores del escepticismo iberoamericano por su claridad de ideas y su agudeza critica. “Los periodistas hemos sido resortes del engaño, dándole un impulso que no se merece”, dijo a pesar de que el “hemos” no responde a la realidad, por que él nunca lo ha sido. Llamó la atención sobre el hecho de que los jóvenes reporteros chilenos han crecido “en un ambiente proclive al pensamiento mágico”, y mostró ejemplos de noticias sobre lo paranormal publicadas en la prensa, que nunca tenían que haber llegado a la rotativa. Pablo Capanna dejó claro por qué es considerado un maestro de periodistas, en una magistral intervención en la que denunció algunos de los males del periodismo que se practica actualmente en Argentina, males que no conocen fronteras y que son la no comprobación de los datos, el mal uso del lenguaje, el sensacionalismo y que los medios apuesten por el espectáculo hasta en la información. “El fin de los medios no es ya informar y fomentar la reflexión, sino entretener”, se lamentó.

Diego Zúñiga (Chile)
Pablo Capanna (Argentina)

El psicólogo Benjamin Radford, editor asistente de The Skeptical Inquirer, arrancó aplausos del público al dar en español su charla sobre “La importancia de la investigación y la amenaza de los mitos”, en la que pidió a los asistentes que permanezcan alerta, aunque reconoció que puede resultar frustrante. “Cuando me siento cansado, recuerdo la frase de Redfin que está al comienzo de El Mundo y Sus Demonios, el libro de Carl Sagan: ‘Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad’”. Tanto en su intervención como en la mesa redonda final, hizo un llamamiento al trabajo en equipo: “Separados, somos voces solitarias contra una avalancha; pero, juntos, nuestras voces se pueden unir en un clamor”.

Ben Radford (Estados Unidos)

Quizá sea éste un buen epílogo para un encuentro como el de Buenos Aires. Por eso, sería injusto olvidar a quienes no participaron desde la tribuna de oradores, pero estuvieron allí al pie del cañón, como Juan Soler, representante del Círculo Escéptico (CE) que se encargó durante los dos días de atender a quienes solicitaban información del CE, la revista Pensar y ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico; Juan de Gennaro, de Argentina Skeptics; y Carlos Domínguez y Max Seifert. No puedo olvidar a las dos magníficas traductoras simultáneas, ni a los ilusionistas Marduk y Merpin, que nos hicieron disfrutar con el arte del engaño y su simpatía. Y, por supuesto, mención especial merece quien tuvo la culpa de casi todo: Alejandro J. Borgo.

El director de Pensar es capaz de estar atento a todo, de robarle horas al descanso y al sueño, y de mantener su buen humor, su buen hacer y su simpatía como si nada. Solo se dio un placer durante todo el congreso: cerrarlo a los sones de sus admirados Beatles. “No hay asunto que no podamos investigar y discutir: los ovnis, la astrología, la parapsicología, la clonación terapéutica, el aborto, la eutanasia, la separación de la Iglesia y el Estado, lo políticamente correcto…”, dijo antes de incitarnos a “pensar en los pequeños cambios como medio para lograr una gran transformación social”. Y lanzó un reto: “Mucha gente se ha conocido aquí estos días. Ahora, el asunto es: ¿qué vamos a hacer respecto a todo aquello en lo que estamos de acuerdo?”

Alejandro Borgo (Argentina), el “culpable” de todo…

El verdadero desafío del pensamiento crítico

Por Alejandro Borgo

En mi presentación hice un repaso de mi pasado que, supongo, coincidirá con muchos que en los años 60 y 70 vivieron el esplendor del movimiento hippie y la Nueva Era. A ello le siguió mi decepción con el mundo de los llamados fenómenos paranormales, al trabajar unos años en en Instituto Argentino de Parapsicología y no encontrar un solo caso genuino de telepatía, clarividencia, precognición o psicokinesis. Finalmente, mi escepticismo y agnosticismo se solidificaron cuando leí el libro Por qué no soy cristiano del filósofo británico Bertrand Russell.

Cuando uno está en un sitio donde se investigan los fenómenos parapsicológicos, se encuentra con muchas cosas: dramas personales que la gente cuenta para desahogarse, consultas para saber si por medio de la parapsicología se puede encontrar a un familiar desaparecido y también… personajes dignos de una película de Fellini, como el “profesor” José María Herrou Aragón, creador del Telecomando Sexual, una ¿técnica? para “excitar” mujeres a distancia. Como no puedo describir en palabras lo que sucedió en la presentación, los invito a verla:

Sé algo que ustedes no saben

He aquí la reseña que escribió en su momento, Alejandro Borgo, acerca de la charla de Luis Alfonso Gámez:

Tengo información de una conspiración de alcance mundial y algunos de sus protagonistas están en esta sala. Me ha costado casi veinte años darme cuenta. Dos décadas en las que he interpretado el papel de tonto útil, de colaboracionista, por ignorancia. Ahora, sólo espero que lo que les voy a contar sirva para que la gente conozca la verdad y para que otros como yo —que creen que buena fe en lo que hacen, a pesar de encontrarse en el bando equivocado— se den cuenta del engaño. Muchos de ustedes se encuentran en la misma situación que yo hasta hace poco; otros, los menos, son conscientes de lo que hacen, son algunos de los ideólogos y estrategas de la conspiración que voy a denunciar”.

Ésas fueron las intrigantes palabras con que un inspirado Luis Alfonso Gámez comenzó su excelente exposición (alguno podría decir “actuación”) en la conferencia de Buenos Aires. La ironía a la que apeló el representante de Pensar y miembro del Círculo Escéptico español, se refería a una supuesta Gran Conspiración liderada por el CSICOP (Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones sobre lo Paranormal), entidad cuyos verdaderos fines podríamos conocer examinando su acrónimo al revés: POCISC, Plan of Censorship and Infiltration in the Scientific Community (Plan de Censura e Infiltración en la Comunidad Científica).

Luego de afirmar que ésta disparatada idea no se diferenciaba mucho de otras alocadas teorías que efectivamente son propuestas como explicaciones de hechos reales, Gámez hizo una clara diferenciación entre las verdaderas conspiraciones (los intentos de asesinato a Hitler, el caso Watergate, y la implicación de la CIA en el golpe de Estado protagonizado por Pinochet en Chile, por ejemplo) y algunas descabelladas teorías conspirativas bastante difundidas en la historia reciente. “Prácticamente un tercio de la población estadounidense duda de que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y otros diez hombres pisaran la Luna entre 1969 y 1972”. Gámez inmediatamente se pregunta: “¿Es posible que el departamento de efectos especiales de la Casa Blanca engañara al Kremlin?”, para luego terminar su apasionante charla con un llamado al menos común de los sentidos. “Con las grandes conspiraciones —ésas que ocultan secretos impensables y en las que participan decenas de miles y hasta centenares de miles de personas sin que ninguna sea capaz de filtrar la menor prueba—, basta en la mayoría de los casos con aplicar el sentido común para derribar el castillo de naipes. Quizá sea eso en lo que tengamos que centrarnos los escépticos de cara al gran público porque, simplemente, puede ser lo más efectivo”.

He aquí la charla completa:

Conferencia de Mariano Moldes:“Bolsones Pseudocientíficos en la Biología Académica”.

Conferencia de Enrique Márquez: “Curanderismo: el pensamiento mágico-religioso en acción”:

Conferencia de Ernesto Gil Deza: “Pseudociencia y medicina: cuando la ignorancia cuesta vidas”:

GALERÍA DE FOTOS

Radford, Borgo y Aldao, antes de retomar las sesiones.
Porto Reis, Nickell y Márquez en un break.
Aldao, Porto Reis y Moldes respondiendo preguntas.
Luis Gámez y Hugo Estrella.
Pablo Mira y Gerardo Primero.
Izq. a Der.: Zúñiga, Gámez, Capanna, Alfonso Ramírez, Radford y Porto Reis en el panel de cierre.
Paolo Zerbato y Juan Soler.
Marduk, ilusionista.
Merpin, el Mago, en cuatro de sus múltiples facetas.
Los expositores, luego del cierre. Sí, no hay mujeres, ya lo sabemos… pero salió bien igual. :DDD
El mensaje de Paul Kurtz, presidente y fundador del Center For Inquiry, desde los Estados Unidos.
El público asistente, con algún expositor infiltrado…