Equipo multidisciplinario investiga a “Annie”, la Espeluznante Muñeca Diabólica. El resultado es devastador…

Albert Boohr & Uri Randi

No hay pausa ni descanso para los reputadísimos investigadores del más reputado aún “Crabalocker Inquirer”. A las 3.42 a.m. (de la madrugada), sonaron beepers, teléfonos y hasta un cascabel de la antigua Roma que nuestra publicación mantenía en secreto… hasta ahora, claro.

La noticia llegó desde acá. Y desde que se cristalizó, luego de viajar billones de centímetros a través del hiperespacio, no hizo otra cosa que permanecer ahí donde llegó: el febril escritorio del UTOPE (Uy Tenemos Otro Problema Existencial), equipo ultra-paranormal que tiene el objetivo de desentrañar los más recónditos misterios de este planeta, y tal vez de alguno más (el Universo es realmente grande).

El cable decía algo estremecedor, en varios idiomas:

Annie es una aterradora muñeca que tiene un aura infernal

Annie is a terrifying doll that has a hellish aura

Annie est une poupée terrifiante qui a une aura infernale

Annie é uma boneca aterrorizante com uma aura infernal

Annie egy rémisztő baba, amelynek pokoli aurája van

y hasta en latín, el predilecto del UTOPE:

Annie ecce horror magnus pupa est, quae est sphaera infernale

Éste fue el cable que llegó.

Ni bien terminó de asimilar el cable llegado de Wrexham, Gales, el UTOPE puso entonces manos a la obra: el criptozoólogo Quentin “Haulin'” Wolf, el especialista en muñecos malditos Andrea Yepeto, la paleo-antropomorfista Lucy Big Bone, el experto en oftalmología sobrenormal Casimiro Lavista y el portero del Ajax Andre Onana decidieron emprender un análisis exhaustivo de la información sobre Annie, la muñeca espeluznante. Lo primero que les llamó la atención fue que:

“el dueño de Annie, Matt Tillett, la lleva siempre consigo cuando va a explorar algún lugar en el que pueda haber algún tipo de fenómeno extraño. De hecho, según relata, cuando va con Annie siempre sucede algo”.

Lo cual les permitió sacar la primera conclusión devastadora: si el dueño va con Annie a algún lugar en el que pueda haber algún tipo de fenómeno extraño y cuando lleva a Annie siempre sucede algo extraño… se entra en un descomunal bucle del que solo se puede salir ingiriendo un cóctel de corteza de álamo petrificado y ácido lisérgico color rosa.

De izq. a der.: Quentin “Haulin'” Wolf (criptozoólogo), Andrea Yepeto (especialista en muñecos malditos),  Lucy Big Bone (paleo-antropomorfista), Casimiro Lavista (experto en oftalmología sobrenormal. Se omite al portero del Ajax, quien expresamente solicitó que no se le fotografiara.

Pese a la tormenta de arena que azotaba al laboratorio montado en el desierto de Atacama, el UTOPE continuaba, litros de café homeopático de por medio, con la investigación. Seguía el cable, que para ser un cable era demasiado largo:

“lo que ocurrió en el bar Hideout de la localidad galesa de Wrexham pilló de sorpresa a Tillet. Mientras estaba buscando espíritus a través de la ouija, la muñeca comenzó a llorar lágrimas de “agua dulce” sin motivo aparente, informa “Daily Star”.

El diálogo entre los expertos era febril:

– ¿Cómo se buscan espíritus a través de la Ouija?- descerrajó Wolf, que de espiritismo no sabía (ni sabe) nada.

– ¡Es muy simple! contestó la Big Bone, transpirando sexo por todos lados. -Se toma el triangulito, sosteniéndole con ambas manos, fuerte, se aspira profundo y se contiene el orgasmo, ¡oh, oh, oooohhhhh!!!!!!!!!!

(Big Bone tampoco sabía nada de espiritismo, pero qué importa)

Wolf la miró por delante y por detrás, de arriba a abajo, de lado a lado y contestó:

-¿Eso es todo lo que tienes para decir?

¡Oooohhhh, oooooouuuuuaaaahhhhhhh, aaaaaaaaaarrrrffffffff!- bramó Big Bone con los ojos en blanco.

¿Adónde van con esta conversación?– preguntó Yepeto con todo juicio mientras apartaba un tornillo oxidado, proveniente de la primera vértebra lumbar del robotito R2D2.

¡¡¡No sabemos, pero está buenísimoooo!!!– respondieron Wolf y Big Bone desentendiéndose para siempre de la investigación.

Pero el cable se imponía, imperturbable:

“Según explica Matt, el juguete está poseído por un ser que ayuda a sacar a la luz a los espíritus y desde que le acompaña han podido detectar numerosos fenómenos paranormales”.

Ahá, un ser que ayuda a sacar luz a los espíritus…– dijo Lavista, dando a entender que el tema era algo que manejaba con total pericia.

Yepeto dejó la tenaza con la que sostenía al tornillo de R2D2 y le clavó la mirada:

Tienes un aire de suficiencia insoportable , Lavista.

Pero tengo razón… tu mirada lo indica, Yepeto. No olvides que soy oftalmólogo.

Con ese simple intercambio se calmaron las cosas en la carpa-laboratorio, mientras la temperatura descendía a 15 grados centígrados bajo cero.

“En su más reciente investigación, Tillett afirma haber escuchado a un fantasma gritando, el sonido de niños corriendo y llegó a ponerse en contacto con un zapatero que murió hace 170 años. Y también brotaron las lágrimas, pero el cazador de fantasmas no entiende qué es lo que ofende tanto a Annie para que se ponga a llorar”.

El zapatero de hace 170 años tal como se vería hoy (gentileza del expert-team, laboratorio de fotografía iconoclasta, UTOPE, The Crabalocker Inquirer, 2011).

Annie, niños corriendo, el zapatero, Tillett, lágrimas… ¡¡¡no se entiende nada!!!– gritó indignado Wolf, recién vuelto del viaje orgiástico junto a Lucy Big Bone.

El equipo empezaba a ponerse nervioso, o a continuar nervioso. Los minutos pasaban, el reloj era implacable… tic…tac…tic…tac…tic……..

EL IMPLACABLE RELOJ

“La muñeca, que está metida en una caja, está equipada con equipos de búsqueda de fenómenos paranormales con la esperanza de demostrar que hay vida después de la muerte. Ahora, después de los episodios de las lágrimas, tiene la cara llena de manchas de la pintura, que se ha esparcido como si se tratara de rímel.

Wolf no desfallecía:

¿Se dan cuenta? ¡Equipos de búsqueda de fenómenos paranormales! ¡Y con la esperanza de demostrar que hay vida después de la muerte!

¿Y antes de la muerte… hay vida?– preguntó Big Bone, dejando caer su boquilla manchada de rouge sobre el tablero de comando, advirtiendo que la muñeca diabólica tenía la cara llena de manchas de pintura.

Todavía no llegué a eso, Lucy– respondió Wolf con los ojos clavados en el impresionante escote de la Big Bone.

Entonces volvamos a lo nuestro, cariño. Lucy apretó sus carnosos labios mostrándole un beso ardiente como la estrella Sirio.

Y ambos se perdieron entremezclándose en un nuevo round erótico cuádrupe X.

En la carpa de al lado, un campesino que acampaba hacía tiempo por Atacama, no pudo evitar escuchar el diálogo y gritó sin salir:

¡Eso es una patraña que no se la cree ni un niño de 3 meses!

¡Sí, viejo! ¡Y explícame cómo hace un niño de 3 meses para creer en algo!

¡Pues entonces se trata de un niño ateo! ¡Al infierno con él!– espetó sin pensarlo el viejo troglodita y se metió de nuevo en la carpa, aunque nunca había salido.

Vista de la carpa del troglodita de al lado.

“Recientemente, Annie ha comenzado a llorar sin motivo, tiene lágrimas de verdad”, confesó Matt. “La tengo desde hace más de un año y es la primera vez que tiene lágrimas de verdad. No puedo explicarlo. Ha estado sucediendo desde que la puse en una nueva caja”.

-Mhm… mmmmm… hmh… muy interesante…– repetía Lavista sin cesar.

Mhm… mmmmm… hmh… muy interesante…

Mhm… mmmmm… hmh… muy interesante…

Se hacían ya las 3.59 a.m. y la investigación había comenzado a las 3.42… lo cual llevó a Yepeto a pronunciar una célebre frase:

Ya llevamos 17 minutos de investigación…

El cable, imperturbable como el mármol de los cementerios, continuaba:

“Al no entender lo que sucedía se puso en contacto con expertos en el Demonio, que “me sugirieron que podría ser uno de los demonios que llora porque están atrapados en la caja y no pueden salir. Es inexplicable. No puede ser condensación porque hay un gran agujero en la parte superior. Nadie puede dar una respuesta. Es algo único en este tipo de muñecas, nadie había visto algo así antes”, añadió”.

Los demonios que lloraban atrapados en una caja no eran nada en comparación con los atribulados miembros del UTOPE, soportando el frío salvaje y húmedo del desierto. Empantanados como una avispa nadando en mermelada de durazno, los expertos no salían de su terrible aburrimiento…

Un aire a nada recorría la carpa, el tablero, el comando y las teclas del ordenador Deep Blue, que The Crabalocker había importado de Islandia, gracias a los favores aduaneros de Bobby Fischer.

Entonces, comenzaron las dudas, los terribles momentos del desconcierto y la incertidumbre.

DUDA E INCERTIDUMBRE…

“Tillett, de 32 años, investiga (sic) de fenómenos paranormales desde hace ocho años y desde que tiene a Annie todo ha cambiado mucho: “Nunca hay un momento aburrido con Annie, ella siempre trae algo de actividad. Ella tiene dos demonios que están apegados a ella y ayudan a traer espíritus y actividad por la noche. En la última investigación, se apagó la luz y creo que fueron los espíritus de los niños que intentaban jugar con ella porque les gustan las muñecas”, añadió”.

¿Os dáis cuenta? Tillet no se aburre y nosotros parecemos hongos mustios en una mina de sal– dijo Wolf, totalmente decepcionado y exhausto debido a las artes de Lucy Big Bone.

Pues entonces, sigamos con lo nuestro, mi amor– respondió Lucy mientras dejaba de nuevo su boquilla de ébano, esta vez sobre una copa de champagne

Louis Roederer Cristal Rose

“Después de revisar las imágenes de esa noche captó lo que calificó de una “mujer gritando”. “Se puede escuchar claramente, el ruido es muy fuerte.

Y ¡claro! Annie, la muñeca diabólica se había percatado de los gritos de Lucy Big Bone. La historia se daba vuelta, el investigador se transformaba en investigado. Las vueltas de la vida le llaman…

“Es algo que no se puede escuchar con los oídos, así que cuando estamos investigando, no nos damos cuenta

Sin embargo, los gritos de Big Bone se escuchaban desde Plutón y abandonaban el Sistema Solar. Aullidos caóticos y desenfrenados. Ya eran las 4.01 a.m. y la investigación cayó en lo que los griegos llamaban

θερμοδυναμική ορμονική παραίσθηση

…o sea, alucinación hormonal termodinámica.

Una vez más, el equipo se convencía de que el sexo y la investigación eran incompatibles. Lo que empezó como búsqueda para desentrañar un misterio, terminó convirtiéndose en el misterio de los misterios. El trágico episodio llegó a su fin. La carpa se cerró. Se apagaron las luces. Todo quedó a oscuras y el equipo apenas pudo transmitir lo que sería el último mensaje desde Atacama, en código morse:

…. . — — … -.. . … -.-. ..- -… . .-. – — .- .-.. –. — – . .-. .-. .. .— .

“Hemos descubierto algo terrible”

(FIN DE LA TRANSMISIÓN)